martes, 8 de mayo de 2012

¿Cómo y por qué rechazar un servicio?


Ya sabemos que no siempre se puede decir que sí y, además, también tenemos muy oído eso de 'hay que aprender a decir que no'. Pero, ¿cómo decir que no a un servicio de interpretación? Creo que esto es aplicable también a la traducción y mientras preparaba esta entrada me encontré con esta otra muy interesante.

De lo primero que tenemos que ser conscientes es de que decir que NO tiene consecuencias (podemos coger fama de 'rechazadores' y que dejen de llamarnos), pero tampoco hay que alarmarse, si se rechaza un servicio puntual de forma correcta, no tiene porqué tener consecuencias tan radicales.

Entonces, veamos cuales son los motivos que podrían llevarnos a rechazar un servicio:

. El servicio está fuera de mis competencias.

Puede que el tema sea desconocido para nosotros y por ello nos vaya a resultar mas complicado llevarlo a cabo o nos piden algo que no sabemos hacer o no nos sentimos capacitados para ello. Por ejemplo, se supone que los ILSE sabemos SSI, pero algunos no nos sentimos en absoluto capacitados para interpretar a SSI.

. El servicio atenta contra el código ético.

Dedicaré alguna entrada al código ético del ILSE profesional más adelante, pero en general, si un servicio atenta contra cualquier punto de este, es lícito rechazarlo, que para algo existe un código ético.

. El servicio atenta contra mi dignidad.

Quizá este punto sea un poco peliagudo, pero ningún profesional debe sentirse mal con un trabajo, ningún trabajo debe atentar contra nuestros principios o nuestra dignidad. Y, si sabemos de antemano que el servicio nos va a causar estos problemas, es mejor rechazarlo.

. El servicio no entra dentro de mi ámbito profesional.

Como ILSEs es posible que en algunas ocasiones se nos pida realizar otras funciones pensando que nosotros estamos preparados para ellas, por ejemplo, que nos pidan ejercer como mediadores. Yo admiro el trabajo de los mediadores, pero considero que no tengo ni la madera ni la formación suficiente para ejercerlo, con lo cual considero más ético rechazarlo.

. No se respetan las condiciones adecuadas para el servicio.

Está claro que tenemos que ser un poco flexibles, pero hay algunas condiciones que como ILSES profesionales podemos exigir, como son una tarifa adecuada, información sobre el servicio, un lugar desde el cual interpretar, unas condiciones técnicas... Si consideramos que nos falta alguna de estas condiciones indispensables, no podremos realizar un servicio de calidad y estaremos "vendidos" y eso no nos interesa en absoluto.

. Falta de tiempo.

Si el servicio nos coincide con algún otro trabajo, físicamente es imposible realizarlo... Hasta la fecha, y por desgracia, no somos omnipresentes.


¿Cuáles son las claves o pautas para rechazar un servicio? 

Pues sobre todo, usar el sentido común. Creo que de forma educada y transparente hay que explicar los motivos por los que queremos rechazar el servicio y aunque finalmente no seamos nosotros quienes vayamos a realizar el servicio, creo que nunca está demás preocuparse por él. 
A veces nos llaman de agencias o federaciones que tienen mucho contacto con ILSes, pero si no es así, lo más adecuado es ofrecerles algún contacto que nosotras tengamos. A la persona que nos quiere contratar le será de gran ayuda y seguro que nuestros colegas también nos lo agradecen.
Y el último paso sería ofrecernos para futuras ocasiones, quizá no sea necesario (o no nos parezca a nosotros), pero es una manera de recordarle al cliente que aunque te hayas visto obligado a decir que no, estás a su disposición.

Tener que decir que no a un servicio a última hora.

Esto quizá es más grave, pero nos puede pasar, por ejemplo por estar enfermos.
Si esto nos pasa y es posible aplazar el servicio de interpretación, genial, ¿pero y si no se puede aplazar?
Pues solo nos queda avisar y tratar de ganarnos el cielo moviendo todos los hilos que podamos para conseguir a alguien que lo haga.


Los expertos en temas de autoestima dicen que la dificultad de decir que no radica, principalmente, en ir en contra de las expectativas o deseos de otro, es decir, nos es difícil cuando nos piden algo o esperan algo de nosotros, ya sea una reacción determinada, una opinión, una conducta, etc., o cuando otra persona manifiesta su deseo y depende de nosotros satisfacerlo.
Y claro, a todos nos gusta ser encantadores, pero podemos decir que no con una sonrisa y seguir siendo encantadores, ¿no?




2 comentarios:

  1. ¡Hola! En primer lugar muchas gracias por mencionar nuestro artículo y por darle sentido dentro de un ámbito concreto de actuación. :) Como gestora de proyectos de traducción e interpretación agradezco enormemente cuando un profesional me dice que "no". Me hace confiar en que posiblemente nunca acepte algo que no pueda realizar con calidad (por el motivo que sea). De inmediato ese traductor/intérprete se convierte en un profesional al que recurro asiduamente por la seguridad que me ofrece. La importancia de la respuesta, ya sea afirmativa o negativa, es clave a la hora de seleccionar un candidato para un trabajo porque igual de desconfiado resulta quien contesta con un simple "Sí, puedo hacerlo." (a no ser que sea un traductor/intérprete habitual al que conoces perfectamente). Si puedes hacer el trabajo lo ideal es explicar por qué puedes hacerlo, y si no puedes, explicar por qué no puedes. Parece sencillo y lo es. No hay que tener miedo a decir que "no" a un cliente. Un cliente que no vuelve a contactar contigo por decirle que "no" o te considera un "rechazador", en mi opinión personal, no merece ser tu cliente porque no está buscando ni valorando lo que tú ofreces.

    Elena Fernández

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buenos días, Elena:
      Muchas gracias por pasarte y comentar, además, siempre se agradece un punto de vista del otro lado, es decir, del que recibe el 'no'.
      Creo que cierto miedo a decir que no es comprensible, sobre todo para gente que está empezando, pero el miedo no nos lleva a nada bueno en ningún ámbito de nuestra vida.
      Creo que una persona que sabe decir 'no' a tiempo es una persona que se conoce, que conoce sus puntos fuertes y débiles y que, además, los acepta.
      Me ha gustado mucha la perspectiva que nos has ofrecido.
      Muchas gracias.

      Eliminar